Manilva. Mañana
Qué esperamos mañana‚Ķ

Desde este proyecto apostamos sin reservas por la recuperación del sector vitivinícola en Manilva, que debería pasar por:

  • Aprender de los errores cometidos en los años de la burbuja inmobiliaria
  • Recuperar y dignificar el oficio de la agricultura frente a las actividades especulativas recuperando el optimismo en el sector, la ilusión por el futuro, por las cosas bien hechas, abandonando el derrotismo y las malas experiencias anteriores.
  • La implantación de unos métodos de agricultura más sostenible, más ecológica, más integradora y respetuosa con el medio ambiente
  • El rejuvenecimiento de la población activa implicada en el sector
  • La mejora de los canales de comercialización, de forma que el valor añadido quede dentro del municipio.
  • Saber transmitir a la sociedad las virtudes de esta comarca, lo que pasa por la potenciación del turismo enológico. Hacer visible el casco antiguo de Manilva, blanco y auténtico, aprovechando su enorme potencial como atractivo turístico, promocionando la implantación de negocios vinculados al turismo de calidad: artesanía, alojamientos en casas rehabilitadas, restauración y gastronomía autóctona, etc.
  • La búsqueda de una identidad propia basada en la singularidad que posee la uva Moscatel de Alejandría producida en Manilva
  • Y muy especialmente, la recuperación del sector vitícola pasa por la vinificación como motor del nuevo desarrollo agrícola del municipio. En Manilva se dan las circunstancias óptimas para la elaboración de vinos blancos de calidad que puedan competir con otras zonas vitivinícolas de primer nivel nacional e incluso mundial: basa su producción vitícola en la variedad Moscatel de Alejandría, con la que se pueden obtener, además de los clásicos vinos dulces de Málaga, unos magníficos vinos blancos secos, jóvenes, afrutados y aromáticos, en consonancia con lo que demandan
    los actuales consumidores y que son el acompañamiento ideal para la gastronomía local basada en el pescado; los terrenos calizos de albariza en ladera son la mejor garantía de máxima calidad del fruto; la edad de las cepas, de más de cincuenta años, viejas pero todavía vitales, capaces de autoregular su crecimiento de forma óptima; la influencia marina del Mediterráneo y el Atlántico; un potencial mercado consumidor localizado a escasos kilómetros (Costa del Sol o Costa del Golf), de alto poder adquisitivo y deseoso de degustar productos locales, así como una sociedad cada vez más concienciada con la protección del medio ambiente, el desarrollo de la agricultura ecológica y la defensa del patrimonio paisajístico y ambiental que aporta el viñedo. Hacer de Manilva un enclave privilegiado en el mundo de la vitivinicultura es un reto apasionante. Pero contribuir a que el pueblo vuelva a confiar en su tierra, personalmente, lo es todavía más.
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